Las abejas, con su incansable labor de polinización, son los héroes invisibles detrás de muchos de nuestros alimentos favoritos. Son agentes esenciales para la sostenibilidad agrícola y la preservación de la biodiversidad. Tan sólo en España, la contribución de las abejas a la agricultura supone cerca de 3.000 millones de euros al año (más de 22.000 millones de euros en Europa). Una sola colmena produce unos 1000 € anuales de beneficio a la agricultura, y un valor en servicios a los ecosistemas incalculable.

Cada zumbido de una abeja es un acto de servicio hacia la naturaleza y la humanidad. A medida que recolectan polen de una flor a otra, facilitan la reproducción de plantas, garantizando así la producción de frutas, verduras y semillas. Sin la polinización de las abejas, la mayoría de los cultivos de los que nos alimentamos no podrían fructificar, lo que tendría consecuencias devastadoras para la seguridad alimentaria y la diversidad biológica.

Una buena polinización incrementa los rendimientos agrícolas en más de un 30% -en la mayoría de los casos-, mejora cualitativamente los frutos, y corta los periodos de maduración de los mismos.

Agricultura en armonía con las abejas.

La agricultura sostenible debe reconocer la importancia crítica de proteger a las abejas y otros polinizadores. Esto implica adoptar prácticas agrícolas que sean amigables con las abejas, como la reducción del uso de pesticidas nocivos (insecticidas y también herbicidas), y la diversificación de los cultivos. Al promover un entorno agrícola más saludable y equilibrado, no solo protegemos a las abejas, sino que también fortalecemos la resiliencia de nuestros sistemas alimentarios.

Sin embargo, las poblaciones de abejas enfrentan numerosas amenazas, que van desde el uso indiscriminado de pesticidas hasta la pérdida de hábitats naturales.

La pérdida de poblaciones de abejas representa un golpe devastador para la agricultura y la biodiversidad. Ya hemos perdido el 40% de los polinizadores silvestres. En algunos países, como Alemania, hasta un 70%. En el Reino Unido, tan sólo conservan un 1% de las praderas florales.

Ignorar estas amenazas pone en peligro no solo a las abejas, sino también a nuestra propia seguridad alimentaria y al equilibrio de los ecosistemas.

En Tierras Apícolas, reconocemos el valor vital de las abejas en una agricultura sostenible. Por ello, impulsamos un mercado profesional de polinización, poniendo en contacto a productores agrarios y apicultores, y fomentando el alquiler de colmenas para estas labores de polinización.

Abogamos por una coexistencia armoniosa entre la actividad agrícola y las necesidades de estos incansables polinizadores. Al proteger a las abejas, protegemos el tejido mismo de nuestra existencia, y aseguramos un futuro más próspero y sostenible para las generaciones venideras.

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