Durante su ciclo de vida, la abeja sufre una metamorfosis completa. Su cuerpo experimenta cambios en su desarrollo, pasando por 4 estados distintos:

‐ Huevo

 ‐ Larva

‐ Pupa o preninfa

‐ Adulto

La reina pone el huevo dentro de la celdilla, es decir, la cavidad hexagonal hecha de cera.

Primero, introduce la cabeza para ver si la celda está preparada para recibir el huevo. Si es así, se da media vuelta e introduce el abdomen, para dejar el huevo en el fondo de la celdilla. Éste queda adherido al fondo, mediante una sustancia viscosa que segrega la reina.

 CARACTERISTICAS

‐ El huevo presenta forma alargada y ligeramente curvo

‐ Color blanco marfil o perlado

‐ Longitud aproximada de 1,5 a 1,6 mm

‐ Los extremos son redondeados

Por uno de los extremos del huevo hay un pequeño orificio (micrópilo), por donde entrará el espermatozoide y lo fecundará (en el caso de las obreras, pues los zánganos nacen de huevos sin fecundar).

Durante las primeras 24 horas, el huevo está en posición vertical. A partir de ese momento, se va degradando la sustancia viscosa, pasando a una inclinación de 45º aproximadamente. Al tercer día, está completamente horizontal en el fondo de la celdilla.

Durante la etapa de huevo -periodo embrionario-, las nodrizas no los alimentan, pero los cubren para mantener una temperatura constante.

Para poder distinguir el huevo ubicaremos el panal (cuadro) de manera que la luz solar penetre en las celdillas y podamos ver reflejado el fondo de la misma.

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